Camino a Asunción del Paraguay, navegando por el Río Paraná, Mansilla va… Mansilla va en chata, que más que barco suena a balsa. Mansilla va, y tiene algo de príncipe (después de todo, es llevado) y tiene algo de mendigo (después de todo, no muchos se animan a entrar en la espesura selvática).En silencio lo lleva Maceió, que más que marinero es pobre y lugareño, clavando en el lecho del río una caña tacuara, y empujando. Va lenta la cosa, van siete días ya, y entre esteros y camalotes Mansilla piensa, sobre él y los suyos, sobre Maceió y los ajenos, y de su reflexión surge un relato que transparenta la cosmovisión de su época, la de mediados de siglo XIX.
-¿Cree usted en Dios, Maceió?
-Sim senhor.
-¿Quién es Dios?
-Nao sei.
-Este negro es un sabio, murmuré interiormente: “Sólo sabe que no sabe nada”.
Para ser príncipe, Mansilla se ríe demasiado de sí mismo; para ser mendigo, carga con demasiada cultura culta. Con humor, se anima a preguntarse si se encuentra más parecido al Príncipe de Holanda, su arquetipo de hombre, o a Maceió… la respuesta es previsible.
-Sim senhor.
-¿Quién es Dios?
-Nao sei.
-Este negro es un sabio, murmuré interiormente: “Sólo sabe que no sabe nada”.
Para ser príncipe, Mansilla se ríe demasiado de sí mismo; para ser mendigo, carga con demasiada cultura culta. Con humor, se anima a preguntarse si se encuentra más parecido al Príncipe de Holanda, su arquetipo de hombre, o a Maceió… la respuesta es previsible.
Mansilla escribe con complicidad para un lector de su estrato social, y piensa en voz alta para su amigo, el baqueano que lo escucha. Lejos de prejuicios de clase y de sostener inneceseariamente su status, tiene la capacidad de dudar de los esfuerzos “civilizatorios” y su progreso, de los valores que por su posición social debería defender, hasta preguntarse: “¿Vale la pena ser muy rico?”.
De esta sumatoria surge el atractivo de su texto, que al ritmo de la chata se desliza entre la crónica y el relato de viaje, la sociología y la filosofía, la descripción y la reflexión. A ciento cincuenta años de su publicación, “En chata” sigue siendo un texto actual e imperdible, y su escritura, una entretenida excursión que posee la naturalidad de los textos desprovistos de impostaciones, de recursos estéticos inútiles. Como la chata, como el Paraná, como Mansilla mismo.
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Lucio Victorio Mansilla (Buenos Aires, 23 de diciembre de 1831 - París, 8 de octubre de 1913) fue un coronel del Ejército Argentino, periodista, escritor, político y diplomático, autor del libro “Una excursión a los indios ranqueles”, fruto de una recorrida que emprendió en 1867 por los toldos de estos pueblos originarios. Junto con José Hernández y Domingo F. Sarmiento, Mansilla es el pilar sobre el que se construye el panorama literario nacional decimonónico.

(En caso de reproducción, por favor citar fuente: mambos.blogspot.com)
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